Aprender a ver gracia donde vemos injusticia

Esta semana he leído tanto odio enmascarado. Tanto veneno saliendo del corazón de la gente. Algunos posteaban frases como “Menos mal que el país no quedará en manos de un tipo que ni puede atarse los cordones” !
Me pregunto : estás pensando lo que decís? Estas dudando de la inteligencia de un hombre por su incapacidad motora? Aplicas ese mismo pensamiento para todos aquellos que padecen discapacidades físicas?

Para contestar esta pregunta la vida me mostró una anécdota diaria.

Un sábado poco corriente viajando en un colectivo que parecía llevar sardinas apiladas en vez de personas; suben varias personas entre ellas una joven ciega. A pesar de una voz que vociferó en alto “un asiento para la sra por favor” , nadie se levantó.
Es este país de vivos distraídos. Este mundo de gente que mira sus necesidades por sobre la de los demás. Fue el momento en que comprendí que esta bueno creer en un cambio, solo que es imposible encontrarlo si no empieza desde adentro, desde uno mismo.

Vi gente festejar un resultado político como si fuera la final del mundial que no ganamos! Tanto vacío necesitado de llenar por un exitismo no propio.

Vi gente insultar de las peores maneras a gente que equivocada o no, nos representan o lo intentan, y descubrí cuanta frustración propia hay en los individuos que descargan sobre otros sus imposibilidades.

Todo es según el enfoque. No hay verdades absolutas me enseñó mi madre.

Que diferente vemos las cosas a como las ve Dios.
Cuando la lluvia riega el campo de los ricos e inunda la casa de los que no tienen nada, que ves? Ves un Dios justo o un Dios injusto? Ves un Dios que bendice a todos a pesar de quienes sean? O ves a un Dios que permite situaciones que bendicen a unos y perjudican a otros simplemente porque en la balanza son mayores los beneficiados, y para los “perjudicados” siempre tiene un plan de escape?

Cuando ves un mundo con la suficiente abundancia para acabar con el hambre del mundo entero, Que ves? Un Dios injusto que reparte riquezas de manera desproporcionada? o ves un mundo incapaz de pensar en el bien ajeno antes que en el propio?

Cuando lees la historia de la cruz de Jesús , donde un hombre simplemente por reconocer al Hijo de Dios como tal, cerro sus ojos y los abrió en el paraíso sin esfuerzos por ganarse el cielo, que ves? Ves a un Dios justo o a un Dios injusto que derrocha oportunidades? Acaso ese hombre que hasta el último aliento de vida vivió desperdiciando su vida (según la historia “eran ladrones y algo mas para morir de la peor manera”) merece el mismo lugar que todos los que buscamos ganarnos el cielo “portándonos bien”?

Nuestro concepto de justicia nos hace ver a Dios injusto. Queremos incluso enseñarle a que sea más justo. Nuestro concepto de justicia deja afuera la gracia. Es lo que nos hace tan difícil reconocerla y aceptarla.

Ahora si aplicamos el concepto de gracia en la actualidad:
Donde ves un vago alimentado por un plan social que no merece, que ves? Ves un sistema que favorece a quienes no lo merecen, que mal enseñan la cultura del “vivir sin esfuerzos”? o podrás ver un niño que nació en un país donde seguramente sus padres fueron parte del 40% de argentinos sin trabajo y sin posibilidades ni para ellos ni para el futuro de sus hijos?

Cuando ves a un vago alimentado por un plan, Ves a un tipo que como muchos manifestaron: “merece morir” ( como la solución más efectiva a nuestro problema social), o podrás ver a un ser humano que sale a mojarse con la misma lluvia con la que se alcanza a una importante cantidad de gente que realmente trabaja y necesita de un plan social para llegar a fin de mes.

Aprendamos a mirar a los demás como Dios nos ve, sin tanta condena y con mayor compasión, y si realmente estamos a favor de un cambio comencemos a transitarlo, en primer lugar con lo que hablamos,y apoyando nuestras palabras con actos.

Decidamos con responsabilidad y compromiso. Y a la hora de votar, analicemos nuestras opciones:
Pensando en el bien de todos, priorizando a los que menos tienen.
O pensando en aquellos que no les falta nada, pero quieren tener más.

La única manera de que ambas cosas se logren exige primero acabar con la pobreza para que todos estemos en la condición de progresar.

VaneMorán.
Derechos Reservados 2015. ©

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